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Ser mujer en medio del conflicto: una mirada desde lo psicosocial

Laura Páez Guzmán



Al revisar el informe realizado por el movimiento feminista La Ruta Pacífica de las Mujeres junto a la Comisión de Verdad y Memoria de Mujeres Colombianas (2013), se identifica una línea común entre las propuestas del feminismo y las apuestas de la psicología social. En el informe se comprende inmediatamente que la cotidianidad de las personas y las dinámicas de lo micro y lo macrosocial son focos de atención que siempre deben existir dentro de las investigaciones y procesos, pues son un compromiso con las mujeres y una apuesta por visibilizar la complejidad de sus realidades. Estamos entonces invitados a comprender y darle la misma prioridad a las bases estructurales que reproducen múltiples opresiones e injusticias, así como a las vivencias particulares de las mujeres.


Con respecto a las violencias estructurales, se reconoce la doble identidad de las víctimas: como sobrevivientes del conflicto y como mujeres. Éstas no son categorías estables, rígidas e inmutables, sino una invitación a situarnos desde un contexto político, económico y social que si no se transforman seguirá reproduciendo un contexto violento.


Por otro lado, en el informe se exponen múltiples violencias con respecto a su condición de ser mujeres. El cuerpo de las mujeres como botín de guerra, hace que sea visto como un territorio en disputa, se realicen actos de violencia directa siendo los principales la violencia sexual, la tortura, y el asesinato. De esta manera se utiliza a las mujeres como un medio para agredir a la comunidad y a los hombres, es decir, son cosificadas como un elemento para inflingir dolor y tortura, como mecanismo de dominación y poder y no como un fin en sí mismas.


Igualmente, las mujeres son víctimas de violencia psicológica en tanto son forzadas a presenciar el asesinato de sus esposos o hijos; la mayoría de las mujeres han perdido algún ser querido, que si no fue asesinado está desaparecido. Todo lo anterior implica silenciamientos sistemáticos y no hay que ignorar que estas violencias son más recurrentes en mujeres pertenecientes a alguna población étnica o un estrato socioeconómico bajo. Injustamente a las mujeres se les demanda el rol del cuidado, ser responsables de la casa, de sus hijos y adultos mayores, no se les permite elegir cuándo cuidar, a quiénes, o el cómo, y mucho menos, ser cuidadas por otros.


Hasta el momento se han mencionado las violencias ejercidas sobre las mujeres durante la guerra, pero, siguen siendo revictimizadas después de ésta por las mismas instituciones que tienen el deber de protegerlas y garantizar sus derechos. Es así como al reducirlas constantemente a su testimonio sobre la muerte de otros y no sobre su propia vida, se les impone una narrativa y un rol. Otra forma de revictimización es la poca credibilidad que hay frente a las denuncias, la justificación de los hechos o la negación de los mismos para defender a algún actor armado.


Teniendo en cuenta este panorama, es responsabilidad de los procesos con perspectiva psicosocial garantizar un acompañamiento cuidadoso, en el que se tenga una visión de lo micro y lo macrosocial. De esta manera la persona puede hablar de lo ocurrido como hecho victimizante contra la comunidad y su entorno; así como de lo ocurrido de manera particular, sus vivencias, sentimientos, pensamientos y acciones por fuera y dentro del hecho victimizante.


Se reconocen entonces estos encuentros como lugares políticos, que buscan hacer espacio para el dolor y validar las experiencias, no tienen pretensiones de buscar una sola verdad, sino que por el contrario, reconocen las diferentes perspectivas, la diversidad de testimonios, entienden que hay múltiples narrativas y que en contextos de trauma y sufrimiento estas narrativas pueden no ser lineales, coherentes, ni completas. No se exige un recuento perfecto de las vivencias, pues cada quien tramita de forma diferente, recuerda de forma diferente, y se siente cómodo contando (o no) de forma diferente. Por lo anterior, es indispensable propiciar espacios seguros, donde prime la confianza, el respeto por los silencios y los recuentos personales. Es un espacio de encuentro con un otro y con uno mismo que permiten tramitar lo vivido.


Sin embargo, entendiendo que hay una apuesta por movilizarse en lo personal y comunitario y que se desdibujan las líneas entre lo privado y lo público, resulta importante propiciar redes de apoyo entre las mujeres, favorecer espacios de encuentro en los que compartan sus testimonios, se escuchen, cuiden y apoyen. Asimismo, facilitar el proceso que cada quien busque en términos de participación política e incidencia social, muchas mujeres encuentran gran apoyo en entrar a colectivos que luchan por los derechos de las víctimas o en espacios de denuncia. Sin embargo, también es importante reconocer, aceptar y validar a aquellas que se alejan de esos espacios, pues también pueden resultar revictimizantes, y deciden tramitar su dolor desde otros lugares.


Se deben encontrar y fabricar maneras en las que se visibilicen las violencias a las que han sido sujetas las mujeres, espacios en los que recuperen su agencia, sean dueñas de sus narrativas y se busquen transformaciones sociales. Por lo mismo, hacerlas parte de los procesos de justicia y reparación permite que sean incluidas en sus propios procesos y estos no causen nuevas heridas.


En últimas, se deben identificar las formas de resistencia y solidaridad que han surgido de manera espontánea en la comunidad y en la cotidianidad de las mujeres, ya que, fortalecer esos espacios y hacer evidente el significado y sentido de los mismos, permite que identifiquen sus recursos. De esta manera se comprende una narrativa más integral del conflicto y se desmienta el papel reduccionista de víctima, para así posibilitar un futuro diferente respetando la dignidad, libertad, y autonomía de las mujeres.



Referencias:

Comisión de Verdad y Memoria de Mujeres Colombianas (2013), La verdad de las mujeres. Víctimas del conflicto armado en Colombia (Bogotá: Ruta Pacífica de las Mujeres).


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